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En un reciente artículo aparecido en el “Old Times Journal”, se menciona que un sacerdote fué llevado a juicio por el Fiscal de la oficina del condado, debido a que lastimó física y psicológicamente a un joven, utilizando un antiguo ritual espiritual llamado “exorcismo”. El sacerdote trataba de ‘expulsar un demonio’ que estaba dentro del joven, según dijo. De acuerdo a este sacerdote, el joven estaba ‘poseido’ y que la única manera de salvar su alma era utilizando aquel antiguo ritual.

Estos tipos de noticias han estado apareciendo en los diferentes medios sociales y la ignorancia está aun dañando nuestra sociedad creando un estado de miedo en referencia a esta area espiritual, que no la entendemos totalmente en toda su dimensión. Por supuesto la propaganda, por otra parte, está en todo lugar alimentando los nivelos básicos del estrato mitológico-espiritual de nuestra sociedad, sin mencionar el lucrativo negocio que trae esta materia.

Es sabido que a través de los años, miles de libros se han publicado acerca de las posesiones demoníacas y la utilización del exorcismo, como un elemento paralelo y ‘curativo’ de este controversial tema.

De la misma manera y con grandes lucros, se han exhibido películas e historias acerca del exorcismo, que a medida que pasa el tiempo su popularidad se está incrementando en nuestra sociedad. Al respecto, la mayoría de personas saben de este controversial fenómeno a través de historias folckloricas transmitidas por nuestros “antepasados” y sin mencionar el fructífero negocio de la películas, que excelentemente y desde el punto de vista comercial, está siendo explotado por Hollywood, la meca del cine.

Recordemos que gran parte del conocimiento popular acerca de este tema es transmitido majestuosamente a través de los efectos especiales desarrollados por la tecnología cinematográfica, que hacen muy bien su trabajo, creando un increible condicionamiento neuroemocional, sin mencionar la cantidad de libros escritos que explotan este interminable negocio.

Para enfocar este tema es imperativo y necesario tener en cuenta varios factores incidentes, que son tocados por diciplinas tales coma la religión, mitología, historia, así como por las ciencias de la psicología, la medicina, la neurociencia y la física, entre otras.

No es la intención de este artículo buscar la perfecta explicación a este ancestral fenómeno, sino más bien arrojar claras y convincentes luces, que basadas en las investigaciones actuales traten de explicar este ‘transtorno’. Indudablemente queda en la opinión del lector entender científicamente este fenómeno o dejar que su raciocinio los guie.

Primeramente debemos entender que significa la palabra ‘demonio’. De de acuerdo al
diccionario de la Real Academia Española ‘demonio’ es sinónimo de diablo (ángel rebelado).
El príncipe de los ángeles rebelados. Aunque aparece en la Biblia en diversas ocasiones, su substanciación no está definida en las Escrituras. El mal, en abstracto, es difícilmente concebible y, por lo tanto,para el hombre se hace necesario buscar una idea materializante: “Espíritu que incita al mal.”

Ahora entendamos lo que dice la religión: ‘El demonio impugna el reino de Dios y es su
adversario perpetuo. Su poder fué vencido por Cristo mediante su oblación, sin embargo, existe un cabo suelto en este argumento: la propia creación del demonio, diablo, Satanás, o como se le quiera llamar’. Si estamos ante un ente, este ha de ser independiente, puesto que por su propia esencia (el mal) no podría estar ajeno o asociado a Dios, que, aparentemente, es el bien absoluto.

De igual forma, puesto que Dios es el creador, no es concebible que también Él crease el mal. En realidad el mal constituye una característica del hombre, propia de su finitud. Radica en él y su origen debemos buscarlo en el uso que los humanos hacemos de nuestra libertad. No es necesario buscar otras parcelas existenciales en las que escudemos la existencia del mal. Por lo tanto, el demonio nunca existió, sino más bien fué un rebelde que al no estar de acuerdo con una institución jerárquica protestó y le pusieron el nombre de demonio que en esencia no lo era y que a través de los siglos lo degradaron a su nivel más bajo que toda criatura pueda llegar.

Ahora bien, si el demonio fué uno, entonces por qué emplear el plural “demonios” o es que ¿tuvo hijos?

Entendiendo entonces que ni la Real Academia Española ni la religión aclaran este concepto,
sino más bien nos exponen a una interpretación “teológica”, no podemos entender como el
“demonio” se puede posesionar de un ser humano. Si el demonio al comienzo fué envestido con
todos los rangos que su creador le dió y de acuerdo con la religión Dios está en todas partes, incluso está dentro de nosotros, entonces claramente podemos entender que el demonio es algo físico y no físico a la vez (falacia religiosa) o quizás espiritual, que se “rebeló”. Como príncipe (título jerárquico) pertenecia a una institución establecida, por lo tanto, a una jerárquica y también obedecia reglas propias de una organización.

La palabra exorcismo, de acuerdo a la Real Academia Española significa cunjuro contra el
demonio y la religión lo define como expulsar al demonio, siguiendo el ejemplo de Jesús,
persona que utilizando sus invocaciones arroja los malos espíritus del interior de los hombres. Partiendo de este concepto, la persona que realiza el exorcismo debe entender que dos entidades “espirituales” no pueden ocupar el mismo espacio espiritual, por lo tanto, si Dios está dentro de nosotros, de acuerdo a la Biblia, cómo permitiría que su inferior entre en su dominio nuevamente, si ya fué expulsado anteriormente o el demonio no aprende la lección.

A través de todas la culturas populares a lo “malo” o “negativo” se le ha dado un nombre, porque es por naturaleza humana identificar o asociar algo incomprendido con un nombre, para así compensar un posible desbalance emocional tendiente o conducente a un posible cuadro patológico.

Antiguamente las palabras diablo y demonio vienen del ‘Honio’ que eran usados como sinónimos y en la actualidad se les usa de esa manera. La palabra Diablo o Satán o Beelzebub siempre son usadas en singular, así como sus otras denominaciones equivalentes (la Serpiente, el Dragón, etc). Mientras que la palabra demonio aparece unas veces en singular y otras en plural. (?)

La palabra satán viene del Hebreo y significa ‘adversario’, en griego significa Diábolos, de la raíz dia-ballo, dividir, el significado de Diablo sería quien pone división, y su sentido derivado sería calumniador. En árabe la palabra Satán significa macho cabrio.
Belial o Beliar, de la raíz Baal significa ‘el señor’, El símbolo de Baal es el toro, frente a la ferocidad del toro, o de la cabra, se contrapone la mansedumbre del cordero, símbolo de Jesucristo.

Otra palabra utilizada es Beelzebul (o Beelzebub) que significa príncipe del estiércol, o príncipe de las moscas. Si mezclamos la palabra aramea be´el (que significa señor) con la palabra hebrea zebul (que significa casa) sería entonces “señor de la casa”.

La palabra Lucifer (que no se menciona en la Biblia) significa estrella de la mañana. La simbología sería que las estrellas representan a las naturalezas angelicales, desde la luna hasta la Virgen María, y el sol -el astro rey- representaría a Dios. El día primero de la creación, en que se separa la luz de las tinieblas, la luz representaría la creación de los ángeles bienaventurados, mientras que la noche la defección de los ángeles rebeldes, Satanás sería el lucifer, es decir la estrella primera que anuncia la noche, la primera defección que apareció en el cielo crepuscular. De ahí que el nombre de Lucifer le conviene por la belleza de la estrella que corresponde a su naturaleza angelical superior a las otras, y por ser la primera estrella del crepúsculo. Algunos traducen erróneamente la palabra latina lucifer como el que lleva la luz, pero eso es un error ya que ese significado corresponde a la palabra ‘luciferarius’.

En el libro de Tobías aparece el nombre de un demonio: Asmodeo (del persa Aaesma daeva) que significaría “espíritu de cólera”.El nombre de Lilith (Is 34,14) es un ser que siempre ha sido considerado como una figura demoníaca. En la mitología mesopotámica ese nombre corresponde a un genio con cabeza y cuerpo de mujer, pero con alas y extremidades inferiores de pájaro. Su nombre es muy probable que esté relacionado con “lylh” que significa “noche”.

En (Is 13, 21 y Bar 4, 35) aparecen los “seirim” que se podría traducir como los “peludos”, se deriva del hebreo “sa´ir” “peludo” o “macho cabrio”), San Jerónimo optó por traducir esa palabra como “sátiros”, traducción sumamente acertada pues esa palabra hebrea se consideraba que designaba a algo así como demonios en forma de machos cabríos. Esta palabra designaría antiguas entidades demoníacas a las que se tributaría culto, “no sacrificarán más sus sacrificios a los sátiros, tras los cuales se prostituían” (Lev 17,7).

En (Ap 9,11) se nos dice que es el ángel de abismo, cuyo nombre en hebreo es Abaddón y en griego tiene por nombre Apollyon.. El nombre de Abaddón significa “perdición, destrucción”. Apollyón significa “destructor”. La palabra griega daimon significa genio (bueno o malo), si bien en el Nuevo Testamento se utiliza solo para designar espíritus malignos. Con la excepción de He 17, 18, en que tiene el significado genérico de “divinidades”. En el ambiente pagano de la época clásica, los puntos de referencia al hablar del concepto demonio son muy diversos pues consideraban que existían fantasmas, eones, espíritus de la naturaleza, mediadores, almas de ciertos difuntos, genios buenos y genios malos, etc.

En el Evangelio aparece una vez la palabra lunático (Mt 17,14). Esta palabra en la antiguedad podía referirse tanto a la epilepsia como a la posesión y deriva de la creencia de la influencia de la luna sobre los estados de crisis de estas personas.
Energúmeno es otra forma de designar a los poseidos, viene de la palabra energía, por la fuerza qu desplegaban en los estados de crisis. Luzbel es otra forma extrabíblica de denominar al Diablo.

Mefistófeles es el nombre del demonio que aparece en la obra Fausto de Goethe. En las antiguas leyendas germanas aparece este personaje infernal como compañero del doctor Fausto y con el nombre Mefostofies, cuya antiguedad data del año 1587. La forma actual y corriente de este nombre se ha generalizado por la influencia de Goethe. Su etimología más probable es la que se origina de Megistophiel, Ophiel (del griego Aophis, serpiente) era un sobrenombre de Hermes Trismegisto que en la antiguedad era el patrono de los hechiceros, resucitado en la literatura del s. XVI y clasificado por esta entre los siete grandes príncipes infernales.

Vemos pués que el contexto acerca del demonio y de su expulsión del cuerpo humano
‘exorcismo’ tiene un historial religioso así como mitológico. Este concepto obedece
a problemas de traducción así como contaminación mitológica y simbólica. A partir de este
concepto es fácil inferir que el demonio y la aplicación de la ‘terapia’ espiritual ‘exorcismo’ es una creación del hombre, que a través de la historia ha desarrollado un miedo subyacente y que no puede entender, tanto por ignorancia como por un condicionamiento constante, aplicado por las diferentes iglesias, que al fin y al cabo son creaciones del ser humano, como elementos de control y manipulación.

¿Pero qué es entonces el exorcismo?

Cuando hablamos de exorcismo debemos tener en cuenta las diferentes manifestaciones fisicas y psicológicas que presentan los ‘poseidos’. Indudablemente la medicina y la psiquiatría tienen un papel importante en este fenómeno. Por ejemplo, usted, amigo lector ha visto a través de las películas, ha leido libros sobre exorcismo o ha escuchado que los ‘poseidos’ experimentan síntomas extraños, tales como palabras que aparecen en la piel. Esta condición es conocida como “Dermatografía Urticaria” que es un transtorno de la piel en la que la piel se abulta y se inflama cuando se le acaricia o se frota con un objeto opaco. Esta manifestación puede tener su origen en problemas sociales, religiosos, políticos o de identificación que no fueron tratados correctamento o no lo fueron del todo, creando una confusión que encontró el detonante , por ejemplo al utilizar un juego, tal como la ‘ouija’.

Otro síntoma clásico de la posesión demoníaca son los objetos artificiales que se expulsan por la boca de los ‘poseidos’. Su posible explicación de esto es un trastorno conocido como ‘Allotriophagy’ que es básicamente “tragar patológicamente” o comer / tragar objetos como monedas, cabello, piedras e incluso vidrio (uff!). Por lo general, los objetos son expulsados ​​de la boca porque los ‘poseidos’ se enferman, pero que no siempre ocurre. En una radiografía del estómago de un niño con este trastorno, mostró que se había tragado tantas monedas que su vientre se parecía a un hombre de hierro.

En general, existen diagnósticos populares similares a la ‘posesión’ que incluyen cosas como el Síndrome de la mano extraña, parálisis seudobulbar y el síndrome de Capgras. La posesión demoníaca se considera una aflicción élite en algunas culturas antiguas, ya que se creía que esas personas fueron elegidas por los dioses para ejercer personalmente la autoridad divina.

En el espectro opuesto, las personas que sufrían de transtornos como la epilepsia, antes de que existiesen los diagnósticos, eran muy temerosas en algunas culturas. Esto pone de relieve la idea de que la comunidad juega un papel esencial en la validación de la angustia de los ‘poseidos’ y en algunos casos – la dramatización o la falsificación de la misma -. Se puede mencionar lo que habló Hipócrates en su teoría de que si alguien puede ‘inculcar la fé en otra que está sufriendo, entonces es un éxito por cualquier medio’.

Podemos decir entonces que existe el exorcismo como justificación de Dios. La gente no quiere creer que están sufriendo sin razón y, por lo tanto, el exorcismo se convierte en una prueba o castigo de Dios. Vivimos en un mundo ahora donde hay neutralidad moral pero no fué siempre así – que estabas bien con Dios o Satanás -. El concepto de la posesión demoníaca y el rito del exorcismo han existido por siglos y parece poco probable que vaya a desaparecer pronto. La ciencia y la religión siempre han tenido una coexistencia incómoda, pero no es nuestra intención desacreditar la idea de la posesión demoníaca o devaluar el exorcismo. En su lugar, es nuestro cometido compartir ideas y permitir que usteden queridos lectores, saquen sus propias conclusiones.

Es cierto que el disturbio conductual y el auto flagelo, como se ha visto en múltiples desórdenes psiquiátricos, están presentes en toda sociedad y su desiminación es bastante amplia. Muchas de la ‘posesiones’ donde se observa la pérdida de la visión, la audición y la epilepsia, podrían tener sus bases en la histeria, debido a un diagnóstico neuronal. También las voces reportadas por los ‘demonios’ podrían ser ‘egos alterados’ de desórdenes de personalidades múltiples. Sin embargo, también podemos mencionar que podrían ser, también, cuadros esquizofrénicos, que son desórdenes psiquiátricos, pero cabe realzar que también podrían tener su origen en el estrés del medioambiente, vulnerabilidad psicológica o biológica, así como deprivación social, pero no la influencia de espíritus malignos, claro que no.

Muchos pacientes Psiquiátricos, especialmente aquellos que son psicóticos, se comportan, hablan y piensan de manera que muchas veces encontramos difícil de entender. Debido a estas sintomatologías, se tiene problemas en encontrar una explicación para estas experiencias y la ciencia no tiene por ahora respuestas convincentes, por lo tanto se tiene que ser amplio en estos fenómenos. No solamente por estos síntomas sino que se encuentran en la conducta, el habla y los pensamientes de estos pacientes, algo temeroso, de dos maneras, primero por lo que nos pueden hacer o a hacer a otros y porque es reconocido por ‘la gracia de Dios el hacerlo’.

Por lo tanto no solamente debemos decir que el problema de la ‘posesión demoníaca’ es dominio de la Psiquiatría, existen otros campos científicos que debemos explorar. En un mundo nuevo donde el ser humano es visto ya como un todo en ves que una parte en el proceso de sufrimiento, no podemos acelerar un simple diagnóstico diferencial de acuerdo a ciertos síntomas ‘demoníacos’. Debemos ser más amplios en encontrar la relación entre actividad ‘demoníaca’ y enfermedad mental.

Debemos reconocer que las enfermedades psiquiátricas así como los llamados desórdenes ‘somáticos’, son de etiología multifactorial que envuelven componentes sociales, psicológicos como también físicos. Entonces, ¿por qué no podemos incluir factores espirituales que formarían parte de este transtorno? Por ejemplo, si las personas se deprimen porque están afligidas o porque tienen una enfermedad física, por qué entonces ellos no están deprimidos por una interferencia espiritual en sus vidas? Debemos mantener en mente un verdadero punto de vista holístico sobre la condición humana, que envuelvan dimensiones en lo espiritual como también en lo psicológico y social. Cabe aclarar que cuando hablamos de lo espiritual no nos referimos a ‘espiritus malignos’ sino a la ‘interrelación espiritual humana’ como entes individuales así como espiritualidad colectiva. El espíritu humano no es perfecto, está en proceso de evolución y por lo tanto sujeto a perturbaciones negativas de interrelación que lo exponen a influencias deteriorativas o contaminantes, que nos afectan en la vida diaria, creando enfermedades espirituales y no ‘posesiones demoníacas’.

El síndrome de la posesión demoníaca y la enfermedad mental, entonces, no son simplemente diagnósticos alternativos que se ofrecerán cuando una persona se presenta con autolesión deliberada o comportamiento violento, a pesar de que puede ser necesario distinguir en tales circunstancias, ya sea por el discernimiento espiritual o la aplicación del conocimiento psiquiátrico básico. Parecería razonable argumentar que el síndrome de la posesión demoníaca puede ser un factor etiológico en algunos casos de la enfermedad mental, pero también puede ser un factor etiológico en algunas condiciones no psiquiátricas, y en otros casos puede ser encontrado en la ausencia de trastorno psiquiátrico o médico.

Finalmente, el sindrome de la posesión demoníaca es esencialmente un problema espiritual, pero la enfermedad mental es un asunto multifactorial, en la que todos los factores espirituales, sociales, psicológicos y físicos pueden desempeñar un papel etiológico. Entendemos entonces que la relación entre estos conceptos es, por lo tanto, compleja. Las habilidades en el diagnóstico diferencial pueden tener un papel muy importante que desempeñar, tanto en el ofrecimiento de ayuda a las personas cuyos problemas podrían ser de origen de deterioro espiritual como también transtornos médico-psiquiátricos. Sin embargo, el discernimiento espiritual es por lo menos de igual, si no mayor, importancia en tales asuntos.

“El Horror nos inmobiliza porque está hecho de sentimientos contradictorios: el miedo y la seducción, la repulsión y la atracción. El Horror es una fascinación … Horror es la inmovilidad, el gran bostezo de espacio vacío, el útero y el agujero en la tierra, la Madre Universal y el gran montón de basura … Con el Horror no podemos recurrir al ‘volar o combatir’, ahí solo queda la Adoración o el Exorcismo “.

– Octavio Paz –
NMJ

42 COMMENTS

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