Anthropology

Nuevos Hallazgos Sobre la Evolución del Lenguaje

Importante estudio proporciona información desde sus inicios primarios.

¿Cómo surgieron los casi 6,000 idiomas del mundo? Investigadores del Centro de Investigación de Leipzig para el Desarrollo de la Primera Infancia de la Universidad de Leipzig y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, han intentado simular el proceso de desarrollo de un nuevo sistema de comunicación en un experimento, con resultados sorprendentes: incluso los niños en edad preescolar pueden desarrollar la comunicación espontáneamente en sistemas que exhiben propiedades centrales del lenguaje natural.

Cómo surgieron los idiomas del mundo es en gran parte un misterio. Teniendo en cuenta que podría haber tomado milenios, es interesante ver cómo las personas sordas pueden crear nuevos lenguajes de signos de forma espontánea. Las observaciones han demostrado que cuando los sordos se reúnen en una comunidad, se les ocurre su propio lenguaje de señas en un período de tiempo considerablemente corto. El ejemplo más famoso de esto es el lenguaje de señas nicaragüense, que surgió en la década de 1980. Curiosamente, los niños jugaron un papel importante en el desarrollo de estos nuevos lenguajes. Sin embargo, no se ha documentado exactamente cómo sucedió esto, como describe Manuel Bohn: “Sabemos relativamente poco acerca de cómo la interacción social se convierte en lenguaje. Aquí es donde entra nuestro nuevo estudio”.

En una serie de estudios, los investigadores intentaron recrear exactamente este proceso. La idea había existido durante bastante tiempo, dice Gregor Kachel. Pero había un problema: ¿cómo hacer que los niños se comuniquen entre ellos sin que vuelvan a hablar entre ellos? La solución surgió en las conversaciones de Skype, entre los dos investigadores de Alemania y su colega Michael Tomasello en los Estados Unidos. En el estudio, se invitó a los niños a permanecer en dos habitaciones diferentes y se estableció una conexión de Skype entre ellos. Después de una breve familiarización con la configuración, los investigadores apagaron furtivamente el sonido y observaron a los niños como encontraban nuevas formas de comunicación que van más allá del lenguaje hablado.

La tarea de los niños era describir una imagen con diferentes motivos en un juego de coordinación. Con cosas concretas, como un martillo o un tenedor, los niños encontraron rápidamente una solución imitando la acción correspondiente (por ejemplo, comer) en un gesto. Pero los investigadores desafiaron repetidamente a los niños con imágenes nuevas y más abstractas. Por ejemplo, introdujeron una hoja de papel blanco como imagen. La “nada” representada era difícil de imitar. Kachel describe cómo, sin embargo, dos niños dominaron esta tarea: “El remitente intentó primero todo tipo de gestos diferentes, pero su compañero le hizo saber que no sabía lo que significaba. De repente, nuestro remitente sacó su camiseta a un lado y señaló un punto blanco en su camiseta de color.

Los dos tuvieron un gran avance: ¡por supuesto! ¡Blanco! ¡Como el papel blanco! Más tarde, cuando se cambiaron los roles, el destinatario no tenía una mancha blanca en su camiseta, pero, sin embargo, adoptó el mismo enfoque: se quitó la camiseta y la señaló. Inmediatamente su compañero supo qué hacer”. En muy poco tiempo, los dos habían establecido una señal para un concepto abstracto. En el curso del estudio, las imágenes a representar se volvieron cada vez más complejas, lo que también se reflejó en los gestos que producían los niños. Para comunicar, por ejemplo, una interacción entre dos animales, los niños inventaron gestos separados para actores y acciones y comenzaron a combinarlos, creando así una especie de pequeña gramática local.

¿Cómo surge un idioma? Según el presente estudio, los siguientes pasos parecen plausibles: primero, las personas crean referencias a acciones y objetos a través de signos que se parecen a las cosas. El requisito previo para esto es un terreno común de experiencia entre los compañeros de interacción. Los compañeros también se coordinan imitándose unos a otros de tal manera que usan los mismos signos para las mismas cosas. Los signos adquieren así un significado interpersonal y eventualmente convencional. Con el tiempo, las relaciones entre los signos y las cosas se vuelven más abstractas y el significado de los signos individuales es más específico. Las estructuras gramaticales se introducen gradualmente cuando existe la necesidad de comunicar hechos más complejos. Sin embargo, el aspecto más notable de los estudios actuales es que estos procesos pueden observarse bajo circunstancias controladas y en 30 minutos.

Los estudios demuestran que la comunicación no puede reducirse solo a palabras. Cuando no hay forma de usar el lenguaje hablado convencional, las personas encuentran otras formas de transmitir su mensaje. Este fenómeno forma la base para el desarrollo de nuevos lenguajes. El estudio de Manuel Bohn, Gregor Kachel y Michael Tomasello muestra cómo podrían ser los primeros pasos en el desarrollo de un nuevo lenguaje.

Sin embargo, según Bohn, surgen numerosas preguntas nuevas en este punto: “Sería muy interesante ver cómo los sistemas de comunicación recién inventados cambian con el tiempo, por ejemplo, cuando pasan a nuevas ‘generaciones’ de usuarios. Hay evidencia que ese lenguaje se vuelve más sistemático cuando se transmite”.

 

Fuente: Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology.

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