Filosofía

La Importancia del Dictado Tradicional en Nuestras Escuelas

El dictado, en su formato más tradicional

El dictado, en su formato más tradicional, tiene muchos beneficios que, desde nuestro punto de vista, lo hacen imprescindible.

Hace ya algún tiempo Francia sorprendía al mundo con la noticia de que “iba a recuperar los dictados y el cálculo mental”. El dictado y el cálculo mental deben seguir estando presentes en nuestros centros educativos.

En gran medida, lo que sucede es que no se habla de ello, porque nos llenamos la boca hablando de innovación, de tecnología y de todas las micro revoluciones que llevamos a cabo entre nuestras cuatro paredes del aula. Si hacemos algo poco novedoso, no lo comentamos ni lo compartimos.

Pero se sigue haciendo, ya que no siempre estamos con drones, impresoras 3D, escapando de habitaciones o jugando a videojuegos. Las actividades de toda la vida continúan teniendo cabida. Algo de lo que creemos que tiene sentido, al fin y al cabo, los que ya peinamos canas tampoco hemos salido tan mal, dejando a un lado la modestia, es el beneficio del Dictado

El dictado, en su formato más tradicional, tiene muchos beneficios que, desde nuestro punto de vista, lo hacen imprescindible. Sirve para mejorar:
La caligrafía, la ortografía y la puntuación, la gramática y la sintaxis, la comprensión oral y la expresión escrita. La memoria y la retención de palabras, frases u oraciones. La atención y la concentración. El conocimiento de ciertas temáticas.

El profesor también obtiene una retroalimentación importante, puesto que el dictado le servirá, entre otras cuestiones, para evaluar el dominio de todos los aspectos señalados.

A partir de un dictado básico y sencillo, en el que el profesor dicta y los alumnos escriben, podremos desarrollar infinitivas variantes, ampliando el sentido de la palabra dictado y siempre adaptándonos a los alumnos y a los recursos del centro.

Obviamente, teniendo en cuenta esas variaciones, las ventajas y beneficios de los dictados también se verán multiplicados y salpicados por competencias y conocimientos transversales (autoestima, empatía, trabajo en grupo, pensamiento crítico, etc.).

La innovación en los dictados se basa en las posibles variaciones que se pueden ejercer sobre los diferentes elementos protagonistas que lo componen, adaptándolos a las necesidades del contexto educativo concreto en el que se desarrolle. Así, podemos distinguir:

–El que dicta – no tiene por qué ser el profesor, puede ser un padre, un personaje famoso, un compañero de clase o de otro curso, un alumno de otro centro o de otro país, una grabación, un vídeo, etc.

–El que copia – puede ser el alumno, el profesor, toda la clase, puede ser en grupos, etc. En este punto también influirá la edad de los estudiantes. Y no debemos pensar que el dictado es exclusivo de Primaria, dependiendo de cómo se use, puede ser un recurso interesante para todas las edades.

El conocimiento de ciertas temáticas

–El texto que se dicta – puede ser un discurso famoso, el enunciado de una actividad que luego haya que realizar, pueden ser letras, sonidos, números, signos, instrucciones, entre otros.

–Cómo se dicta (velocidad, entonación, repeticiones, pronunciación.) – puede tenerse el texto delante, puede tener que decirse de memoria, puede repetirse una única vez, puede ser un podcast en el que cada alumno haga las pausas y repeticiones que necesite, puede incluir diferentes hablantes, diferentes acentos, distintas velocidades, ruidos de fondo, etc.

–Cómo se copia – puede ser en papel, en el encerado, en el ordenador o tablet, puede ser en el móvil, en Twitter o en un WhatsApp, puede ser un dibujo, pueden ser signos o colores, puede implicar realizar una receta o seguir unas instrucciones, por ejemplo.

–Dónde y cuándo se realiza – podemos realizar un dictado en el aula, en el patio o en otras instalaciones, dentro o fuera del colegio. Puede ser un dictado sincrónico o diacrónico, si empleamos algún tipo de grabación. En este sentido, recuerda que el centro educativo no tiene que ser el único lugar donde los dictados tengan lugar. Podemos animar a las familias de los más pequeños a realizar actividades de dictado de forma lúdica. Simplemente realizando algunos cambios en esas variables, ya estaremos ofreciendo variedad a nuestros alumnos.

Una vez se haya realizado el dictado, habrá muchas formas de corregirlo: entre todos en el encerado, individualmente, en grupos, en parejas, mediante coevaluación de los compañeros, etc. La propia corrección del dictado se puede convertir en una actividad muy productiva.

Debemos recordar que la corrección es parte del aprendizaje y que el hecho de que los niños presten atención a lo que escriben, reflexionando sobre la gramática, la puntuación o la ortografía es lo que les va a conducir a la mejora. Cuando dudamos, en una palabra, nos fijamos más en ella, si la retroalimentación está bien construida, nos ayudará a que ese aprendizaje sea duradero.

 

Fuente:   NMJ  (The New Mind Journal)

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